miércoles, 23 de marzo de 2011

Derrumbe de la cubierta en la papelera del Besaya, por Victoria

El derrumbe ayer de la cubierta de Papelera de Besaya amenaza al futuro de la empresa. El desprendimiento, que no causó heridos, afectó a la máquina principal, valorada en 20 millones de euros, y la actividad ha quedado parada. Su futuro, ahora, es una incógnita. «Si ponemos un circo nos crecen los enanos». Las palabras de un miembro del comité de empresa de Nueva Papelera de Besaya, de Torrelavega, resumen el sentir de una plantilla que lleva varios años intentando sacar a flote una compañía que estaba hundida por las deudas. Han hecho movilizaciones, han sufrido expedientes de regulación de empleo y, ahora, cuando parecía que veían la luz al final del túnel, un nuevo contratiempo. El de ayer estuvo a punto de costarles la vida.

Al filo de la una y media de la tarde, alrededor de 900 metros cuadrados de cubierta de la empresa, que se encuentra situado en el complejo industrial de Sniace, se vinieron abajo y destrozaron la máquina principal, el corazón de la fábrica. La hipótesis que se baraja como causa es la «fatiga de los materiales». Alrededor de una veintena de trabajadores se encontraba en ese momento dentro de la nave, aunque nadie resultó herido porque se estaba efectuando el cambio de turno. En el lugar donde se desplomó el techo suelen trabajar normalmente unas diez personas. El estruendo provocado por la caída del techo sorprendió a los trabajadores y cundió el nerviosismo. «Lo primero que hemos hecho ha sido mirar si faltaba alguien», confesaba emocionado a la salida de la fábrica Esteban, uno de los operarios de mayor edad. Pensaron que uno de ellos estaba entre los escombros, pero fue una falsa alarma. Nadie resultó herido. Así lo aseguraba José Luis, operario de El Astillero, que tenía ganas de llegar a casa para tranquilizar a su familia.

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